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Hordas de corredoras no pueden estar equivocadas

O, al menos, se intuye cuando se ve a todas esas mujeres enfundadas en inteligentes tejidos antitranspirantes, felices y sudorosas, con la maquinaria a tope y el pecho bien sujeto.

Las ventajas de correr o hacer running son incuestionables: ayuda a perder peso y mantener en forma el corazón y los órganos internos, estiliza los músculos y favorece muchísimo el bienestar psíquico gracias al aluvión de endorfinas que produce.

¿Una pega? Al tratarse de un ejercicio de impacto, hay que cuidar especialmente el pecho. Los especialistas en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora,  explican cómo hacerlo sin renunciar a correr.

correr-running-runner pecho

El efecto concreto del movimiento que provoca el correr sobre el pecho, principalmente por el bote repetido, repercute en una pérdida de firmeza de los tejidos por esa distensión continua, sin que esto implique que la elasticidad no se altere: es decir, una vez distendidos los tejidos, la mama no tiene por qué volver a su forma original.

El pecho está dotado de forma natural de un armazón que lo mantiene en su sitio natural anclando la glándula al músculo, formado por los ligamentos suspensorios de Cooper. También la piel desempeña un papel importante. La pérdida de consistencia de estos ligamentos, motivado por un aumento del peso de la mama, el efecto repetido de esos movimientos de bote o simplemente el envejecimiento, asociado a una distensión cutánea importante, provocará una ptosis precoz del tejido mamario. Un elemento importante de las pacientes corredoras, es que habitualmente no presentan mucho tejido graso, al tener menos índice de masa corporal, que repercute también en la mama, por ello los ligamentos suspensorios y la piel están sometidos a menos carga.

Pensando en ese efecto “bote”, es muy importante que cuando la mujer realice ejercicio físico donde esté presente ese movimiento, utilice sujetadores deportivos adecuados, que minimizarán el efecto sobre el armazón de la mama. Además, se aconsejan otras medidas habituales, como es la hidratación abundante de los tejidos (tanto en forma de crema hidratante como mediante la ingesta de líquidos).

En caso de prótesis: Si una prótesis se ha implantado adecuadamente, y siempre que no existan importantes variaciones de peso en la paciente o de volumen mamario, la mama requiere idénticos cuidados que una mama no operada, ya que evolucionará de una forma similar a una mama natural. Es cierto que dado que existe  un volumen mamario mayor, el peso puede ser mayor, y la mama tendría más tendencia a la caída caso de no cuidarse apropiadamente mediante sujetadores apropiados e hidratación abundante.

Fuente: Belleza Pura